La pandemia de COVID-19 marcó un antes y un después en la vida de los mexicanos. Más allá de sus impactos en la salud y la economía, la crisis sanitaria redefinió los hábitos de consumo, estableciendo nuevas prioridades y modelos de compra que han perdurado en el tiempo. Desde una mayor inclinación por la cocina casera y el delivery, hasta un enfoque más consciente en la elección de productos, el consumidor mexicano se ha transformado, exigiendo a las marcas y empresas adaptarse a estas nuevas necesidades.
El resurgir de la cocina casera y la consolidación del delivery
Antes de la pandemia, la vida acelerada en las ciudades favorecía el consumo de alimentos preparados y las comidas fuera de casa. Sin embargo, el confinamiento trajo consigo un renovado interés por la cocina casera. Según datos de Kantar, la preparación de alimentos en el hogar creció un 6%, reflejando una mayor autonomía en la alimentación familiar.
Por otro lado, el uso de plataformas de entrega a domicilio experimentó un crecimiento sin precedentes. Con un aumento del 213%, las aplicaciones de delivery se consolidaron como una opción práctica y confiable para los consumidores, marcando una tendencia que sigue vigente en la actualidad.

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La salud como prioridad en las decisiones de compra
El miedo al contagio y la necesidad de fortalecer el sistema inmunológico impulsaron cambios en la alimentación de los mexicanos. Un estudio de Zinklar reveló que el 51% de los consumidores modificó su dieta hacia opciones más saludables desde la pandemia. Esta transformación es especialmente notable entre los jóvenes, quienes muestran una mayor apertura a las tendencias de bienestar y nutrición.
Los productos con ingredientes naturales y etiquetas más limpias han ganado popularidad. La demanda de bebidas sin azúcar, snacks saludables y alimentos funcionales ha crecido significativamente, reflejando un consumidor más informado y exigente respecto a lo que consume.
Sostenibilidad y consumo responsable: una tendencia en ascenso
Otro de los cambios más notables en el comportamiento de los consumidores mexicanos es la preferencia por productos sostenibles. Aunque en Europa el énfasis está en el consumo de productos locales, en México la tendencia se orienta hacia la reducción de desperdicios y el uso de empaques ecológicos.
Cada vez más consumidores buscan opciones con envases reciclables o biodegradables, impulsando a las empresas a replantear sus estrategias de producción y distribución. Este cambio no solo responde a una mayor conciencia ambiental, sino también a una exigencia del mercado que premia a las marcas comprometidas con el bienestar del planeta.
A medida que la sociedad se adapta a la nueva normalidad, los expertos en consumo coinciden en que estos hábitos han llegado para quedarse. Si bien algunos mexicanos han retomado ciertas prácticas previas a la pandemia, la digitalización, la preferencia por la comida a domicilio y la preocupación por la salud y el medio ambiente seguirán marcando la pauta en los próximos años.